Siempre nos corrieron con el cuento de que todo era color de rosa, que enamorarse era algo lindo, que en cada situación de la vida había un final feliz y que sufrir era cosa de débiles. Que todas somos princesas y que pronto íbamos a encontrar a nuestro príncipe azul. Que la familia nunca te abandona y que los amigos son hermanos que te regala la vida. Pero con el paso del tiempo, a medida que vamos creciendo y pudiendo ver las cosas de diferentes manera, nos damos cuenta que todo eso que de chica nos dijeron, es puro cuento.
Que no soy una princesa y que el príncipe azul no existe. Que nada es color de rosa, que enamorarse no siempre es lindo y que el final feliz solo pasa en las películas. Que hay familias que si abandonan y que los amigos no siempre cumplen. Quizás las personas que nos crean todo ese prototipo de vida perfecta, deberían darse cuenta que nada de todo eso existe, que no nos hacen ningún bien y que a la larga o a la corte terminan creando en nosotras una fantasía que se puede pinchar tan solo con una palabra de alguien que no la tenga. El final feliz, es puro cuento.